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Caso clínico: leishmaniosis

Leishmaniosis

Datos del paciente y descripció del problema

Acude al Hospital Veterinario de Catalunya Aramis, un perro cruzado de 8 años de edad y 20 kg, adoptado hace un año aproximadamente. Presenta un cuadro de apatía y lesiones en la piel. Presenta cojera en frío y problemas para bajar las escaleras. Le han salido lesiones descamativas en la piel y presenta picores en ojos y orejas. Los síntomas indican que padece leishmaniosis.

Está correctamente desparasitado y vacunado. Le bañan con un champú específico para problemas de piel cada dos semanas.

En la exploración física general se observa linfadenomegalia generalizada, eritema (enrojecimiento) en la piel de todo el cuerpo, blefaritis (inflamación de los párpados) y descamación. Los conductos auditivos presentan mucho eritema e inflamación, pero no se observa secreción. Presenta vasculitis en la punta de las orejas. La exploración ortopédica es normal.

Pruebas realizadas

Debido a los hallazgos de la exploración física se decide realizar una analítica sanguínea general y una serología frente a leishmania. Mientras se tramitan los resultados se trata el cuadro dermatológico.

  • Analítica sanguínea: anemia leve y aumento de proteínas totales por aumento de globulinas.
  • Serología de leishmania: positivo muy alto.

Debido a estos resultados, se propuso realizar un proteinograma para valorar la respuesta del organismo a la leishmania y un análisis de orina para determinar si había presencia de proteínas en orina.

  • Urianálisis: aumento del ratio proteína:creatinina en orina, lo que indica la presencia de proteínas en orina (proteinuria); y densidad urinaria baja (mínima concentración).
  • Proteinograma: aumento severo de gamma-globulinas.

Además, se mide la presión arterial y presenta una presión sistólica de 176 mmHg y una presión diastólica de 95 mmHg. Presenta hipertensión sistémica.

A partir de los resultados podemos decir que Aramis presenta leishmaniosis con un título alto en estadio IIIa (según las guías LeishVet) con proteinuria e hipertensión.

Tratamiento de la leishmaniosis

Se instaura el tratamiento específico frente a leishmania: antimoniato de meglumine y alopurinol. Además, se añade antibiótico durante 1 semana para el tratamiento de la dermatitis y baños periódicos, y un limpiador ótico para las lesiones en los conductos auditivos. Para la proteinuria se instaura una dieta renal y se añade benaceprilo para el tratamiento de la hipertensión sistémica.

Al inicio del tratamiento se hace revisión a los 5 días y a la semana. El antimoniato de meglumine le produce granulomas en el punto de inyección que tratamos con tramadol para el dolor y prednisona para el control del depósito de inmunocomplejos producidos por la leishmania. Con este tratamiento se controlan y se hace revisión al final del tratamiento del antimoniato de meglumine (28 días).

 

Evolución de la leishmaniosis

A los 28 días del tratamiento se encuentra mucho mejor, corre, come con ganas, está activo y le han desaparecido prácticamente todas las lesiones de la piel (aún tiene lesiones por vasculitis en las orejas). Se repite el proteinograma y la analítica general. Presenta mejoría en ambos, pero aún hay mucha alteración del proteinograma, por lo que se alarga el tratamiento con antimoniato de meglumine durante 1 mes más. Durante este nuevo tratamiento no hay ningún problema y al final del tratamiento se vuelve a repetir la analítica sanguínea y el proteinograma. En este caso, hay una mejoría notable, lo que hace que se suspenda el tratamiento con antimoniato de meglumine.

En este punto, la leishmaniosis está controlada, pero hay que seguir la terapia con alopurinol hasta completar al menos 6 meses de tratamiento. Se añade al tratamiento domperidona, la cual es un estimulante de la inmunidad para ayudar al sistema inmunitario. Desde este momento las revisiones se irán espaciando hasta que los niveles de anticuerpos frente a leishmania disminuyan y se normalicen el resto de parámetros analíticos.

Conclusiones

La leishmaniosi és una malaltia parasitària que pot ser més o menys greu en funció dels òrgans afectats i a més produir lesions dermatològiques, lesions oculars i lesions sistèmiques. Davant la presència de signes clínics compatibles amb la presència de leishmaniosi s’ha de fer una serologia quantitativa per a determinar si hi ha anticossos enfront d’aquest paràsit. Si hi ha lesions en pell o altres òrgans de les quals es pugui prendre mostres per a citologia, es pot visualitzar el paràsit en aquests teixits. A més, és important realitzar una analítica sanguínia completa, així com una anàlisi d’orina per a completar la informació sobre la funcionalitat renal.

Una vez diagnosticada la leishmaniosis, en función del grado de enfermedad, se instaurará un tratamiento, que puede llegar a ser de por vida. Además, se deben ir haciendo controles periódicos cada 3-6 meses durante el resto de su vida, ya que no se consigue la eliminación completa del parásito y se puede reactivar. Por ello, el objetivo principal en el tratamiento de la leishmaniosis es la prevención mediante:

  • Insecticidas tópicos (permetrinas): en spot-on (pipetas) o mediante collares antiparasitarios. Durante el periodo de actividad del mosquito flebótomo.
  • Vacunación frente a la leishmania: reduce el riesgo de progresión de la enfermedad y disminuye la probabilidad de presentar signos clínicos. Siempre se ha de realizar una serología previa para comprobar que no ha habido contacto previo con la leishmania.
  • Estimulante de la inmunidad (domperidona): ayudan a disminuir el riesgo de progresión de la enfermedad si se administra en los periodos de máxima actividad del flebótomo.

Si quiere hacer una buena prevención frente a la leishmaniosis o tiene cualquier duda sobre la enfermedad y su prevención, no dude en concertar una cita con su veterinario.

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