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El síndrome de Cushing

Entre las enfermedades más habituales que pueden sufrir nuestras mascotas encontramos las patologías del sistema endocrino o sistema hormonal (endocrinopatías). Entre ellas, encontramos las patologías que afectan a las glándulas adrenales, unas pequeñas glándulas situadas cerca de los riñones y que producen varias hormonas (cortisol, aldosterona, hormonas sexuales y adrenalina, entre otros).

Síndrome de Cushing

 

En referencia al cortisol, existen dos enfermedades: una asociada a un exceso de producción (síndrome de Cushing) y la otra asociada a un déficit de producción (síndrome de Addison).

El síndrome de Cushing o hiperadrenocorticismo engloba un conjunto de signos que aparecen en consecuencia de un exceso de cortisol en sangre de nuestros animales.

Este exceso puede venir de tres orígenes diferentes:

  • Alteraciones de la glándula adrenal: una hiperplasia o una masa en la glándula que conduzca a incrementar la producción de cortisol.
  • Alteraciones de la hipófisis: la hipófisis es la encargada de enviar señales a las glándulas adrenales para que éstas produzcan cortisol. Si la hipófisis envía un exceso de señales (a través de la hormona ACTH), esto conduce a una mayor producción de cortisol.
  • Exceso de administración de corticosteroides: la administración de dosis altas o durante mucho tiempo de corticosteroides lleva a la aparición de los signos clínicos propios del Cushing.

Los signos clínicos más habituales del síndrome de cushing que vemos en estos animales son:

  • Poliuria (exceso de producción de orina)
  • Polidipsia (exceso de ingesta de agua)
  • Polifagia (incremento del apetito)
  • Alopecia y piel oscura
  • Cicatrización de heridas más lenta
  • Abdomen distendido (péndulo)

Cuando nos encontramos ante un animal con signos como estos, se comienza realizando una analítica de sangre general, que nos puede mostrar un incremento de la glucosa en sangre y alteraciones de algunos parámetros del hígado. Si se sospecha de esta patología ya, hay que hacer pruebas específicas.

Una vez se confirma que el animal sufre el síndrome de Cushing, hay que iniciar un tratamiento con fármacos que tienen por objetivo reducir los niveles de cortisol en sangre.

A medida que se controlan, los signos clínicos se van corrigiendo y los niveles de cortisol se van reduciendo hasta encontrar la dosis de fármaco adecuada para cada paciente. Por este motivo, es importante hacer controles veterinarios periódicos.

 

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