Esta semana la Dra. Montse Almazán nos alerta sobre las espigas y nos da una serie de pautas para detectarlas y extraerlas a tiempo.
Actualmente y en este periodo del año sabemos que nos encontramos en la época espigas. Los perros que viven o transitan por zonas rurales están en riesgo de cogerlas y sufrir las consecuencias. Hay que tener presente que estas espigas pueden provocar multitud de problemas en los perros, en función de la vía de entrada.

Las espigas se pueden clavar en diferentes partes de nuestro perro, las más frecuentes son:
Orejas: la espiga entra dentro de la oreja del perro y le provoca mucho dolor, normalmente se produce de golpe. Sacuden mucho la cabeza e incluido inclinan esta. Al contrario del que nos pensamos, los perros con orejas caídas tienen más riesgo que les entre una espiga. Por la forma que tiene la espiga, esta irá cada vez más adentro, pudiendo llegar a perforar el tímpano. Por eso es necesario extraerla cuanto antes mejor. En algunos casos hará falta una sedación del animal.

• Entre los dedos: sólo que el perro ande por un lugar donde haya aristas secas, estas ya se le pueden clavar, sobre todo si es peludo de patas. El que vemos es una inflamación entre los dedos, el perro se lame, y puede llegar a supurar.

• Nariz: cualquier perro que esté oliendo un rastro, tiene riesgo que le entre una espiga a un agujero de la nariz. Por ejemplo: si el perro estornuda mucho, se toca la nariz con las patas y puede salir sangre de la nariz. Hace falta una anestesia para extraer estas aristas.

Ojos: cuando una espiga se introduce dentro del ojo, se coloca en la parte trasera del párpado. Esto resultar muy doloroso, el perro cerrará el ojo e irá rozando. Si no se extrae pronto puede provocar una úlcera corneal o incluso una perforación. Muchos veces hace falta sedarlos para poder extraer la espiga.

Conclusión: La sintomatología varia, obviamente en función de la vía de entrada del cuerpo extraño. Nos encontramos perros que se sacuden compulsivamente las orejas, que estornudan de forma generalmente continuada y a veces sacando gotas de sangre, que van cojos y se lamen en medio de los dedos, que les sale un bulto en alguna parte de la piel o bien les llora el ojo y lo cierran o también pueden presentar síntomas de disfasia si se encuentra dentro de la boca.

Así pues, con el objetivo de minimizar los daños provocados por estas espigas es necesario evitar tanto como se pueda pasear nuestras mascotas por zonas de riesgo. Si presentan algunos de los síntomas anteriores es necesario acudir al veterinario para descartar la presencia de alguna espiga en nuestro perro y evitar posibles complicaciones.

Para más información puede dejar su comentario y la Dra. Montse Almazán o bien uno de nuestros veterinarios especialistas en dermatología atenderá su solicitud de manera personalizada.