La Dra. Carla Roch responsable del servicio de dermatología del HVC, nos explica qué es Leishmania, síntomas, prevención y tratamiento:

La Leishmaniosis es una enfermedad causada por un protozoo parásito (organismo unicelular) del género Leishmania, transmitido por la picadura de mosquitos de tipos flebotomo.
Dentro del mosquito, el parásito cambia de forma y se transforma en parásito infectivo, el cual será depositado en el huésped definitivo (perro en mayor medida que gato, pero también en humanos). Por tanto, hay que remarcar que la enfermedad no se transmite entre animales infectados (a no ser por transfusión sanguínea infectada), sino que es necesaria la picadura del mosquito.

Las zonas cercanas al mediterráneo son descritas como zonas endémicas, es decir, donde hay una población infectada dominante y por donde la enfermedad tiene más fácil extensión.

Desde que un mosquito ha infectado a nuestro perro o gato hasta que aparece sintomatología pueden pasar meses o incluso años. Esto implica que haya dos tipos de positivos. Un grupo que puede ser asintomático (sin síntomas) pero portadores de la enfermedad, que puedan desarrollarla más adelante o simplemente hacer de reservorio para su transmisión, y otro grupo de animales enfermos, es decir, con síntomas clínicos de la enfermedad. Este hecho es importante a la hora de pautar controles, puesto que es aconsejable realizar serologías anuales para detectar casos de asintomáticos.

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El diagnóstico se realiza intermediando diferentes pruebas, una de las más habituales es la serología mencionada anteriormente, que consiste a medir el nivel de anticuerpos contra Leishmania Infantum en sangre. Esta analítica es conveniente realizarla como control anual después de la época fuerte de mosquito, aproximadamente en otoño o en invierno. En caso de sintomatología, además de esta analítica se suele realizar una que mide las proteínas sanguíneas, el proteinograma, mostrando algunas proteínas involucradas en procesos infecciosos parasitarios y confirmando así la actividad del parásito. Este hecho es importante, puesto que pueden haber animales positivos en la serología, que hayan superado la enfermedad, pero que los anticuerpos sigan apareciendo elevados.

Hay que mencionar, que los animales que superan la enfermedad, es decir, que no tienen actividad maligna parasitaria, pueden ser serongativas (volver a dar negativo en la serología), pero esto no implica haber eliminado el parásito del organismo, puesto que a menudo queda latente (escondido, inactivo) a médula ósea. Por lo tanto estos individuos hace falta que sean controlados más frecuentemente que otros negativos, puesto que el parásito puede aprovechar una bajada de defensas para volver a activarse y causar sintomatología.

A nivel preventivo, la barrera más importante que podemos ofrecer a nuestra mascota es una buena y estricta desparasitación externa, puesto que evitaremos en grande medida la picadura de mosquitos. Aún así, no hay nada efectivo al 100 por ciento. Por lo tanto, hay que destacar la importancia de los controles anuales, puesto que permitirán detectar la enfermedad a tiempo. También existe la vacunación frente leishmaniosi, la cual es una barrera secundaria, que creará defensas de memoria frente al parásito por sí en algún momento nuestro animal es contagiado, ya tenga anticuerpos preparados para neutralizarlo y minimizar la sintomatología.

La patogenia de la enfermedad es bastante variada, podemos tener afectación cutánea, mal estado general observándose adelgazamiento y debilidad o dolores articulares, signos digestivos, aumento de los ganglios linfáticos externos, problemas urinarios… Por tanto, hay que acudir al veterinario en caso de cualquier de estos síntomas, pero además, recordar la necesidad de controles anuales a pesar de ser asintomáticos.

 

Para más información puede dejar su comentario y la Dra. Carla Roch o bien uno de nuestros veterinarios especialistas en dermatología atenderá su solicitud de manera personalizada.