Esta semana en el Blog el Dr. Mariano Naya, miembro del Servicio de Cirugía del HVC, nos explica qué es una piómetra canina: El término de piómetra significa infección del útero y es la afección uterina más común en perras que han alcanzado la madurez sexual.

Esta patología tiene una base hormonal. Después de cada celo (estro) entra en juego una serie de hormonas para preparar el útero para la gestación haciéndolo más laxo y propenso a infecciones, aunque durante el celo no haya tenido contacto con ningún macho. Este mecanismo hormonal con la edad puede desequilibrarse (dejar el cuello uterino abierto cuando deberia estar cerrado, etc), por eso ocurre más en hembras de edad avanzada.

Normalmente después del celo (estro) viene una fase llamada diestro donde el útero es susceptible de sufrir inflamación o infección, que normalmente veremos uno o dos meses tras el celo.

La mayoría de veces las hembras no llegan a desarrollar esta patología, pero sí puede quedar una inflamación o infección subclínica llamada endometriosis, que en un principio no será evidente, pero se irá agravando con cada celo hasta hacerse evidente ya sea por pérdidas vulvares (transparentes o de pus) o por signos clínicos en nuestra mascota como apatía (tristeza), fiebre, beber más agua (polidipsia) y orinar más de lo normal (poliuria), diarreas, vómitos, decaimiento, etc.

Hay dos tipos de presentación de esta enfermedad:
Piómetra abierta: donde el cuello uterino está abierto y nuestra mascota presentará pérdidas vulvares.
Piómetra cerrada: donde el cuello uterino estará cerrado y por tanto no veremos pérdidas a nivel vulvar.
Cuando podemos apreciar pérdidas o si no hay pérdidas veremos los signos mencionados anteriormente, la patología ya lleva un tiempo instaurada por lo que es posible que el animal ya llegue descompensado (problema renal, etc)

Cuando el veterinario clínico en consulta tiene sospecha de endometriosis o piómetra se apoya en pruebas complementarias (radiografía abdominal y/o ecografía abdominal) para definir el diagnostico y analítica sanguínea para valorar el estado general en el que se encuentra la mascota.

El tratamiento de elección consiste en la estabilización del paciente y cirugía donde se extrae matriz y ovarios, retirando el foco de infección de su cuerpo, con el posterior tratamiento médico.
En el caso de tener una hembra que por razones o fines reproductivos no sea candidata a la esterilización, se contempla la opción de tratamientos farmacológicos, que a veces logran mejorar los signos clínicos iniciales o incluso superar la endometriosis, pero recordamos que el foco del problema persistirá y tendrá aproximadamente un 75% de posibilidades de recaer en la infección durante el próximo celo.

Nuestra recomendación, si tenemos una hembra a la que no queremos hacer criar, es realizar la esterilización de forma temprana, normalmente entre primer y segundo celo para evitar que en su edad adulta padezca infecciones de matriz, endometriosis o incluso tumores de mama, que de esta manera podemos prevenirlos hasta en el 97% de los casos. Siempre es mejor entrar a quirófano con un paciente joven y sano de forma preventiva, que mayor y con una infección donde peligra su vida.

Para más información puede dejar su comentario y el Dr. Mariano Naya o uno de nuestros veterinarios especialistas atenderá su solicitud de manera personalizada.