Esta semana la Dra. Anna Caballé explica algunos consejos a los propietarios de gatos, sobre cómo debe ser el transportín y algunos métodos para facilitar introducirlos dentro.

Antes de nada queremos remarcar que acostumbrar a un gato a estar dentro de un transportín no es tarea superflua. En realidad, todos los gatos deberían estar habituados a este tipo de jaulas de transporte dado que todos necesitan acudir al veterinario de forma regular.
Ante la imposibilidad de meter al gato en el transportín, algunos propietarios dejan de llevar a su animal al veterinario con la frecuencia que deberían. Aunque el gato pueda no presentar síntomas de enfermedad, muchas veces la ausencia de revisiones periódicas por parte del veterinario hace imposible obtener un diagnóstico precoz de alguna enfermedad.
Así, por ejemplo, un gato que padezca leucemia felina, no podrá ser diagnosticado hasta que muestre claros síntomas de malestar si sus propietarios no lo han llevado a la consulta para ahorrarse el mal trago de meterlo en el transportín.
Además, el transportín es el accesorio más adecuado y seguro a la hora de llevar a un gato en el coche o cualquier otro medio de transporte. Si un día queremos viajar con él, tendremos que acostumbrado antes al transportín.

¿Cómo debe ser el transportín y métodos para introducirlos?
La Dra. Anna Caballé con la colaboración de Aida Estévez (secretaria de nuestro Centro Anoia Veterinaria Esparreguera) lo ejemplifican en los siguientes 4 vídeos:

En primer lugar, si se ha de comprar un transportín, recomendamos que sea rígido y con tapa desmontable, dado que facilita mucho la visita a la consulta por parte del Veterinario, ya que muchos gatos se quedan más tranquilos si los visitamos dentro del transportín . Además, tienen la ventaja de que son mucho más higiénicos y se pueden limpiar fácilmente con cualquier desinfectante.

 

A la hora de meter el gato dentro del transportín, no recomendamos hacerlo de cara (excepto en gatos muy tranquilos), ya que entonces hacen palanca con las patas delanteras dificultando mucho la entrada. Prepararemos el transportín abierto a un lugar alto, dejando que sobresalga un poco, sin dejar que el gato pueda apoyar sus patas ninguna parte y, introduciremos el gato de espalda (zona caudal) al transportín.

 

Otro método es coger el gato y, dar un giro de 360º. El giro hará que el gato esté desconcertado y no se espere lo que haremos.

 

El último método es: Colocar el transportín en vertical e introducir al gato cogiéndolo por las axilas.

 

Para más información puede dejar su comentario y la Dra. Anna Caballé o uno de nuestros veterinarios atenderá su solicitud de manera personalizada.