La Dra. Gisela Escalada responsable del servicio de oftalmología del HVC Òdena nos explica los cambios que pueden padecer con el paso del tiempo nuestras mascotas, en este caso nos habla de los ojos.

La esperanza de vida de nuestros animales de compañía ha ido aumentando con el paso del tiempo, gracias a las mejoras en los métodos diagnósticos y tratamientos, así como a la colaboración de los propietarios en los programas de vacunación y medicina preventiva. A medida que nuestras mascotas van envejeciendo, aparecen múltiples cambios en sus organismos, siendo el globo ocular uno de los órganos que más cambios sufre con el paso del tiempo. Dichos cambios pueden ser fisiológicos o patológicos, por lo que es muy importante realizar revisiones periódicas en los animales geriátricos.

Uno de los cambios asociados a la edad que se produce con mayor frecuencia en los ojos de nuestras mascotas es la esclerosis del cristalino. Se trata de un cambio fisiológico en el que se pierde la transparencia del núcleo del cristalino, debido a la compresión de sus fibras más antiguas. Muchos propietarios lo confunden con una catarata. No obstante, en la esclerosis, el animal no pierde la visión, sino la capacidad de acomodar el cristalino. Este cambio, que en perros y gatos se produce a partir de los 9-10 años de edad, también se produce en humanos a partir de los 40 años, cuando somos incapaces de leer sin utilizar gafas.

Por otro lado, la catarata sí que se trata de un cambio patológico, en el que hay una opacidad del cristalino y en función del grado de extensión, puede limitar la visión de nuestros animales. A diferencia de la esclerosis, el tratamiento de la catarata siempre es quirúrgico y debe realizarse lo antes posible para intentar minimizar el riesgo de complicaciones postoperatorias.

Los cambios asociados al envejecimiento no sólo se producen en la lente ocular, sino también pueden tener lugar en párpados, cornea y la retina.

Párpados:
A las razas de orejas péndulas como el Cocker Spaniel, a partir de los 8-10 años de edad, se les cae la piel de la cara, ya que pierden grasa y tono muscular y estructuras como las orejas y labios pesan más. Todo esto produce una mala posición de los párpados. Cuando el párpado superior cae, las pestañas rozan con el globo ocular y cuando cae el párpado inferior, la conjuntiva queda expuesta, produciendo una mayor irritación ocular. En algunos casos, es necesario corregir la caída de los párpados quirúrgicamente.

Por otro lado, es muy frecuente que aparezcan nódulos en el margen palpebral de los animales geriátricos. En el perro, el 90% de los nódulos palpebrales son benignos y afectan, con mayor frecuencia, al párpado superior; mientras que en gatos, los nódulos palpebrales son muy poco frecuentes, y cuando aparecen, suelen ser malignos. Es muy importante realizar una resección temprana de estos nódulos para evitar que se produzcan lesiones en las corneas de los animales, así como complicaciones en la técnica quirúrgica (cuanto mayor es el nódulo, más compleja es su resección).

Córnea:
Una de las alteraciones más frecuentes que se produce en la córnea de los animales geriátricos es la degeneración del endotelio corneal. Se trata de un cambio fisiológico en el que se produce un edema corneal progresivo y difuso y la córnea adopta una coloración azul-grisácea.
El endotelio es la última capa de la córnea y se encarga, entre otras cosas, de mantener la córnea deshidratada, y por lo tanto, transparente. Es unicelular, es decir, está formado por una única capa de células que no pueden regenerarse. Con el paso del tiempo, las células del endotelio que van muriendo, no son reemplazadas por otras nuevas, sino que las células restantes se estiran e intentar cubrir los espacios vacíos. Llega un punto, en que quedan tan pocas células que no se pueden cubrir los espacios y la córnea se hidrata, dejando de ser transparente y adoptando una coloración azulada.

Cuando el ojo de nuestro animal adopta está coloración azulada-grisácea es muy importante realizar un examen oftalmológico de urgencia, ya que existen alteraciones patológicas graves como el glaucoma y la uveítis que pueden producir una coloración parecida.

Retina:
La retina es una de las estructuras más importantes del globo ocular. A veces, a medida que perros y gatos van envejeciendo, se produce un adelgazamiento de la retina, por lo que se van perdiendo fotoreceptores y consecuentemente, la visión. Generalmente, se trata de una pérdida de visión leve que, en la mayoría de casos, pasa desapercibida por parte del propietario. Este proceso fisiológico puede llegar a confundirse con una atrofia progresiva de retina: una condición patológica en la que el animal va perdiendo visión muy lentamente hasta llegar a la ceguera irreversible. Por lo tanto, es importante realizar exámenes periódicos del fondo ocular de nuestras mascotas, especialmente, de aquellos animales que están destinados a la cría.

En definitiva, muchos de los cambios que se producen con el paso del tiempo en el globo ocular de nuestras mascotas son fisiológicos. No obstante, es necesario realizar exámenes oftalmológicos periódicos, ya que muchos de estos cambios, pueden confundirse con procesos patológicos que pueden provocar la ceguera definitiva e irreversible de nuestros animales, siendo necesarios un diagnóstico y tratamiento precoces.

Para más información puede dejar su comentario y la Dra. Gisela Escalada o uno de nuestros veterinarios especialistas en oftalmología atenderá su solicitud de manera personalizada.